Estos talleres fueron creados en los años veinte por Santiago Lara Molina, escultor y pintor, copista del Museo del Prado de Madrid; gran emprendedor y autodidacta en muchas de sus facetas artísticas.
Comenzando principalmente en trabajos de restauración y conservación.
En el año 1940 debido a la gran necesidad surgida en las iglesias de retablos, imágenes, mobiliario, ornamentación…etc., se dedicó en gran medida a obras nuevas.
A través de los años, sus trabajos y restauraciones se fueron extendiendo por toda la geografía española, ajustándose a los diferentes estilos artísticos, dentro de una gran calidad y terminación.
En el año 1982, la empresa pasó a sociedad anónima, conservando su nombre.
En la actualidad y tras su fallecimiento la dirección pasó a sus hijos.